El objetivo de la marca para el año 2030 es vender únicamente vehículos eléctricos puros.

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Volvo ha anunciado que en unos meses saldrá de sus fábricas el último vehículo Volvo con motor diésel, lo que convertirá a la compañía en uno de los primeros fabricantes tradicionales en dar este paso. El objetivo para el año 2030 es vender únicamente vehículos eléctricos puros.

Según afirma la compañía, este hito llega tras la decisión del pasado año de abandonar el desarrollo de nuevos motores de combustión. Ya en noviembre de 2022, Volvo vendió su participación en Aurobay, la empresa conjunta que albergaba todos sus activos en motores de combustión, por lo que ya no dedicarán ningún presupuesto de I+D al desarrollo de nuevos motores de combustión interna.

«Los sistemas de propulsión eléctricos son nuestro futuro y son superiores a los motores de combustión: generan menos ruido, menos vibraciones, menos costes de mantenimiento para nuestros clientes y cero emisiones del tubo de escape», comentó Jim Rowan, director ejecutivo de Volvo Cars.