El Vaticano asegura que no hay que alarmarse por la salud del Papa

Juan Pablo II permanecerá hospitalizado «durante algunos días»

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Periodistas y televisiones de todo el mundo permanecen congregados frente al hospital.

Periodistas y televisiones de todo el mundo permanecen congregados frente al hospital.

EFE-CIUDAD DEL VATICANO
Juan Pablo II, de 84 años, permanecerá en el Policlínico Gemelli, de Roma, «durante algunos días», manifestó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls. Navarro agregó que sobre el periodo de hospitalización «decidirán, como es natural», los médicos. En cualquier caso, el portavoz vaticano agregó que no hay motivos para alarmarse por la salud del Pontífice.

El estado de salud de Juan Pablo II evoluciona «con normalidad» y, aunque tiene algo de fiebre, no ha perdido en momento alguno el conocimiento e incluso por la mañana presidió una misa en la habitación que ocupa en el policlínico Gemelli de Roma, donde ingresó en la noche del martes.

Doce horas después de su hospitalización, aquejado de una laringotraqueítis aguda, asociada al proceso gripal que sufre desde hace tres días, el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, dijo ayer que los parámetros cardiorrespiratorios y metabólicos del Papa se encuentran dentro de la normalidad.

El español Navarro Valls, que lleva al lado del Papa 20 años, aseguró, a preguntas de la prensa, que Juan Pablo II no ha perdido en ningún momento el conocimiento y que no existe riesgo de que tenga que ser sometido a una traqueotomía. «No, por caridad», dijo Navarro cuando la excluyó.

Reiteró el diagnóstico ya anunciado (laringotraqueítis aguda, asociada al proceso gripal que sufre desde hace tres días, que le provocó una crisis de laringoespasmo) y precisó que en las últimas horas el Obispo de Roma sólo tenía algunas décimas de fiebre.

Tras un primer momento de incertidumbre, el ánimo en el Vaticano se ha distendido, según señalaron fuentes de la Santa Sede, que subrayaron que prueba de ello es que la actividad vaticana prosiguió con normalidad en toda la jornada.

El hermetismo entre los médicos es total y el acceso al décimo piso del Gemelli, donde se encuentra ingresado el Papa, es imposible, ya que un rígido servicio de la Seguridad Vaticana lo impide.

Al apartamento -formado por dos habitaciones, una pequeña capilla, una enfermería, una pequeña cocina y dependencias para su secretario personal y las monjas que lo cuidan- se accede por un ascensor directo, fuertemente vigilado.

Durante el día acudieron al Gemelli personalidades italianas, entre ellas el ministro de Sanidad, Girolamo Sirchi, quien dijo, tras permanecer una veintena de minutos en el apartamento papal, que «estamos más optimistas que ayer (por el martes)». Desde que se conoció la noticia, decenas de periodistas y centenares de cámaras de televisiones de todo el mundo permanecen congregados en la plazoleta delantera del hospital, donde se ha desplegado un fuerte control policial.

Simultáneamente comenzaron a llegar mensajes de todas partes del mundo donde se abogaba por una rápida mejoría y en todas las iglesias del mundo, comenzando por la basílica de San Pedro del Vaticano, los fieles rezaron por la salud de Juan Pablo II, cuyo papado es el tercero más largo de la historia.

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