Hace alrededor de dos años, Paloma Pérez ya fue noticia en este diario cuando sacó su juego Space United Nations (S.U.N), junto a su amigo Rafael Campos, con el cual ganaron un premio el Concurso de Protojuegos Verkami – DAU Barcelona. En aquel momento, no eran más que dos amigos con la ilusión de crear algo propio y hacer su carta de amor personal a los juegos de cartas, a los cuales son aficionados desde la adolescencia. Sin embargo, mucho ha ocurrido en estos últimos años: tanto Pérez como Campos decidieron tomarse este hobby más en serio y fundaron junto al marido de ella, José Molina, Wittygames, una empresa emergente centrada en la creación de juegos de mesa y a la que se dirigen de forma completa a día de hoy. Y es precisamente bajo este sello que Pérez y sus compañeros han vuelto a llamar la atención con su primer proyecto, Cannibal World, un juego basado en Solo, un cómic español muy reconocido internacionalmente y que ha logrado acumular una recaudación de alrededor de 100.000 euros exclusivamente a través de micromecenazgo.
Paloma explica que los inicios de WittyGames comenzaron poco después del lanzamiento de S.U.N: «Al principio, éramos sobre todo Rafa y yo, y como nos había ido tan bien el lanzamiento de este juego pensamos en tomárnoslo un poco más en serio. En ese momento, mi marido, que es informático y que en ese momento comenzaba a tener más disponibilidad, se animó a formar parte. Siempre hemos sido frikis y la verdad es que nos hacía mucha ilusión. Además, también era la excusa perfecta para emprender un proyecto con mi marido, que ya teníamos ganas desde hace tiempo». Y es que, ya sea casualidad o el destino, los tres juntos formaban el trío perfecto para ser autosuficientes y sacar una empresa de estas características: Campos ponía la mente creativa y las ideas, Molina podía encargarse de todo lo que tiene que ver los procesos digitales, y Pérez, como diseñadora gráfica, completaba el puzzle encargándose de la imagen y todo lo que tiene que ver con la difusión del producto y redes sociales.
De izquierda a derecha, José Molina, Paloma Pérez y Rafael Campos, fundadores de WittyGames.
Fue así que, durante un año, estuvieron dándole vueltas de cuál podría ser su primer proyecto. Al fin y al cabo, sería su carta de presentación y, como es el caso de estas empresas emergentes, no sería en un principio un producto demasiado grande. Sin embargo, poco antes de constituir la empresa, en octubre de 2023, les surgió una oportunidad que no esperarían: Óscar Martín, dibujante y escritor de cómics que ha trabajado con grandes marcas como Disney o Warner Bros, se interesó por su trabajo y les ofreció crear el primer juego de mesa de su cómic original, Solo, el cual lleva escribiendo por más de veinte años y que se ha publicado en países europeos y EEUU: «Óscar nos conocía porque nuestros hijos van juntos al colegio y además fue uno de nuestros patrocinadores de S.U.N. Como ya había afinidad les pedimos en un principio a él y su mujer consejos sobre como llevar una empresa propia, ya que ellos tienen su propia editorial. En ese momento nos dijo que tenía la idea de expandir un poco el universo de Solo y se le ocurrió un juego de cartas. Hicimos un par de pruebas y vimos que podía funcionar».
Cannibal World, un gran debut
Una vez probadas las primeras partes del juego junto a Martín, comenzó el arduo pero necesario proceso de firmar acuerdos de imagen tanto con el mismo artista como con una editorial francesa que tenía los derechos internacionales de Solo. En ese momento, tuvieron claro que sería necesario sacar el juego en varios idiomas y decidieron recaudar fondos a través de la plataforma Kickstarter que, a diferencia de Verkami, con el que lanzaron el proyecto de S.U.N, podía darles esa proyección más amplia que necesitaban: «Saldrá en francés, italiano, español, alemán e inglés de golpe. Es cierto que la mayor base de fans está en España, pero esta editorial francesa que explota los derechos en Europa también ha generado un grupo de lectores fuera que siguen su obra. De hecho, en el tema del marketing hemos contratado a una empresa de California para que nos lleve toda la campaña».
Los dibujos de las cartas fueron diseñados por Óscar Martín. Foto: Pilar Pellicer.
Con la burocracia ya terminada y un objetivo claro, WittyGames se puso manos a la obra: Molina supervisó todo el proceso para poder encontrar y refinar todos los fallos; Campos se encargó de plantear y equilibrar las mecánicas de Cannibal World, como bautizaron el juego, y Pérez puso la imagen, o casi toda, pues tanto Martín como su mujer también participaron en el diseño ideando los dibujos de todas las cartas. Cabe destacar que, tal y como señala Pérez, este proyecto se trata de un paso muy grande y ambicioso para una empresa emergente en la que solo trabajan tres personas: no solo están trabajando sobre un producto ya existente con gran acogida nacional e internacional, sino que también están planeando un lanzamiento mundial, lo cual afecta significativamente a la logística de la distribución y la comercialización, haciéndola más compleja y arriesgada: «Realmente nuestra intención era empezar con algo más pequeño. Con nuestro anterior proyecto nuestra única intención era sacar un juego, y ahora tenemos que enfrentar a elementos de los cuales no tenemos ni idea como el marketing que son necesarios para que el producto funcione, teniendo en cuenta además el compromiso que tienes con Óscar porque es su universo. Con este proyecto nos saltamos varios pasos en cuanto al progreso normal de una empresa».
Tal y como relata la diseñadora, era un proyecto al que se le denomina de high risk high reward, es decir, un producto que implica muchos riesgos tanto en la idealización, creación y distribución pero que podría dar muy buenos resultados. De hecho, antes de empezar el juego, su intención era crear un juego de mesa de dragones muy similar a S.U.N a lo que se refiere a inversión y envergadura. Sin embargo, tanto ella como sus compañeros vieron la oportunidad que se le presentaba y decidieron ir con todo: «Éramos prudentes, pero teníamos buenas expectativas. Nos cercionamos de crear un producto que fuera lo suficientemente fácil para contentar a los fans del cómic pero con un punto de versatilidad y maestría que pudiera satisfacer a los más jugones.».
Un estreno estelar
Cuando Cannibal World ya estaba casi ultimado, WittyGames supo que llegaba una de las fases más complicadas y con más incertidumbre del proceso: el lanzamiento y la recaudación de fondos. No dudaban de la calidad de su proyecto, que al final consistió en un juego de cartas donde los jugadores podrán crear sus propios mazos al más puro estilo Magic a partir de cuatro tribus pertenecientes a la saga Solo: humanos, ratas, gatos y perros. Así, lo que quedaba hacer era activar la campaña de Kickstarter y vender el juego a nivel internacional. Para eso mismo contrataron a una empresa de deslocalizaciones que se encargaba de vender el juego a empresas de otros países: «No podíamos promocionar y hacer el juego al mismo tiempo y esa empresa se ofreció para buscarnos licencias. Ya han ido a enseñar nuestro juego a la feria de Essen en Alemania, una de las más importantes de Europa, y también van a ir a la feria de Cannes, entre otras. Cuesta un poco porque al final somos una empresa nueva y no tenemos muchas referencias anteriores, pero tenemos constancia de que algunas firmas ya han empezado a mostrar interés».
Un prototipo del juego para mostrar como será una vez salga a la luz. Foto: Pilar Pellicer.
De todas formas, todas esas promesas y oportunidades no podrían llegar si no se alcanzaba la recaudación necesaria en Kickstarter, fijada en 10.000 euros. Así, el 25 de febrero, día en que se lanzaba la campaña, WittyGames solo pudo esperar frente a la pantalla para ver si finalmente su proyecto podría materializarse. Lo que no se imaginarían es el poco tiempo que tardaron en respirar aliviados: en tan solo media hora consiguieron recaudar más de 10.000 euros y la avalancha de comentario positivos no paraban de llegar: «Estamos patidifusos ante la gran aceptación en tan solo la primer hora. Todo es gracias a nuestra increíble comunidad», reza el mensaje lanzado por la empresa.
Y es que eso no es todo: tan solo una semana después, fueron poco a poco cumpliendo nuevas metas hasta llegar a la friolera de 100.000 euros de recaudación, diez veces más de lo que pedían. También sorprende los más de 200 comentarios de gente de todo el globo dispuesta a hacerse con el ya ansiado juego y los más de 1.500 patrocinadores que no dudaron en dejar su granito de arena. Ahora, tras que termine el periodo de recaudación el próximo 25 de marzo, WittyGames podrá sacar a la luz el que se ha convertido en uno de los juegos de cartas mallorquines más internacionales de los últimos años.
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