TW
2

Los políticos suelen cometer el error de exponerse demasiado públicamente para demostrar que están haciendo un buen trabajo, pero muchas veces tanta exposición mediática suele girarse en contra porque los errores afloran con más facilidad y, por lo tanto, la opinión pública suele ir a la contra. Eso le ocurrió al primer pacto de Francina Armengol, que no pasaba ni un día sin anunciar medidas que o bien se descafeinaban con los días o no llegaban a aprobarse.

Esta legislatura está siendo diferente. El Govern de Prohens ha decidido comenzar con fuerza aprobando las medidas más importantes anunciadas en campaña, sobre todo la bajada de impuestos y las soluciones en materia de vivienda. Con la opinión pública mayoritariamente a favor tras unas elecciones donde se pidió un cambio político y una oposición noqueada por los resultados, el nuevo Ejecutivo está impulsando medidas que el tiempo dirá si son útiles para los ciudadanos, pero de momento ha conseguido que las críticas apenas merezcan atención por su insolvencia.
Pero también se ha conseguido que los cambios respecto al catalán hayan merecido una tímida reacción en contra. En tiempos de Bauzá eliminar el catalán como requisito para los profesionales de la sanidad hubiese provocado la convocatoria de medio centenar de manifestaciones. Ahora, en cambio, no ha ocurrido.

Los gobiernos suelen marcar las agendas informativas con su acción diaria, pero en apenas dos meses de legislatura lo que se ha conseguido es apaciguar los debates, que asuntos que en otros tiempos hubiesen provocado cientos de reacciones pasen prácticamente sin pena ni gloria. El ejemplo de este nuevo escenario que vivimos es la denuncia contra la consellera de Vivienda por reservar un aparcamiento para cargar su coche eléctrico y que apenas tuvo eco informativo.

La situación actual demuestra que no exponerse todos los días públicamente puede alargar la vida política. Abrir un debate tras otro solo sirve para gastar la acción de gobierno y da vida a una oposición que, con el desgastado Negueruela al frente, ahora mismo suscita bastante poco interés. Por lo demás, se ha demostrado que hacerse fotos todos los días y acallar las críticas en los medios públicos no suelen tener ningún efecto positivo. Aunque ya se sabe que en política las cosas suelen cambiar con mucha facilidad.