Un hombre condenado hace un mes por abusar de unos niños, detenido de nuevo

El pederasta, que se hace pasar por entrenador de fútbol, tiene pendiente una pena de tres años de cárcel dictada por un juez de Palma

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Las madres de dos de las víctimas hace un año, cuando denunciaron al pederasta.

Las madres de dos de las víctimas hace un año, cuando denunciaron al pederasta.

«Tranquila señora, no se preocupe, su hijo está bien. Soy entrenador de fútbol y estoy buscando a nuevos jugadores». Ésta es la respuesta que un pederasta palmesano de 24 años llamado Antonio Martí Ferrerons, condenado por otros casos similares, dio a una mujer que buscaba desesperadamente a su hijo, al que había visto subirse al coche del sospechoso una hora antes. Lo que no sabía la madre es que el pequeño, durante la ausencia, había sido víctima de abusos sexuales.

La víctima, de diez años, jugaba en la calle el pasado día 17, cuando un coche se acercó hasta él y el conductor le preguntó dónde había un campo de fútbol cercano. El joven insistió en si por los alrededores había más niños y le aseguró que era entrenador de fútbol y que estaba buscando nuevos jugadores para su equipo. El menor aceptó encantado seguirle, pensando que lo iba a poner a prueba, y acudió raudo a su casa para comentarle a su madre que se marchaba. La señora, en un principio, no le prestó mucha atención, pero luego se asomó por la ventana y vio que se subía a un coche de la marca Mazda, de color gris, y comenzó a inquietarse.

La mujer avisó a su esposo, que se duchaba, y el hombre cogió su coche y dio vueltas en busca del pequeño, sin suerte. Luego, ya desesperados, denunciaron los hechos al 091. Mientras tanto, Antonio supuestamente se llevó al pequeño a unas rocas próximas a Ciudad Jardín y allí, según relató el menor, le obligó a tumbarse boca abajo. Luego abrió una bolsa, se untó las manos con aceite y masajeó a la criatura en sus partes íntimas. El niño se puso muy nervioso y antes de devolverlo a su casa le dijo: «Tranquilo, ya estamos en la recta final». Cuando regresó la madre estaba esperando y, muy nerviosa, se encaró con el joven, que la calmó diciendo que era entrenador. Cuando se marchó la víctima rompió a llorar y contó lo ocurrido, por lo que los padres avisaron al 091.

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