Medio centenar de manifestantes se concentraron frente al Casal de Barri y pidieron justicia. | Vasil Vasilev

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Agentes antidisturbios de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Local tuvieron que desplegarse, a primera hora de la tarde de ayer, en Son Gotleu para evitar incidentes durante un proceso electoral.

Al parecer, el presidente de la Asociación Igbo Progresistas, finalizó su mandato el pasado mes de abril. Fue entonces cuando se creó un comité electoral para planificar las elecciones. Ahora, los disidentes del presidente, acusan al máximo dirigentes de estafa, gestión opaca y dictador. Además, lo acusan de adelantar la fecha pactada de las elecciones sin comunicarlo a los más de 300 socios con la finalidad de quedarse en el poder.

«Tenemos a un dictador y un corrupto al frente de la asociación. Cypril (presidente) no nos representa», afirma uno de los manifestantes.

En el interior del Casal de Barri, unas 20 personas afines al presidente, ejercían el voto mientras la mayoría estaba fuera protestando. Gracias a la rápida y eficiente actuación del CNP y de la Policía Local no se produjeron enfrentamientos físicos, pero sí que hubo algún tipo de amenaza verbal.

Los manifestantes acudirán hoy al juzgado de Vía Alemania para interponer una denuncia contra el «fraude de proceso electoral» y otra por estafa contra el presidente.

Por su parte, Cypril niega los hechos y dice que desconoce el estado de cuentas de la asociación.

«Es sorprendente que este dictador esté en la mesa de negociación para sellar la paz, en Son Gotleu, cuando es un estafador y se mantiene en el cargo de manera ilegal», concluyen.