Mosen Antoni Cano durante una ceremonia. | Amalia Estabén

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Mosén Antoni Cano Oleo defiende su inocencia. «Todo es un complot contra mi persona. Soy víctima de una extorsión en toda regla. Por consejo de mi abogado prefiero no hacer ningún tipo de declaración. Lo que quiero que quede muy claro es que yo nunca he tocado a ningún niño. He sido profesor en infinidad de colegios e institutos y nunca he tenido ningún problema», añade el sacerdote jubilado.

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«Yo tengo 74 años. Ya estoy muy mayor y no me merezco el trato que estoy recibiendo. Me defenderé en los tribunales, pero me extraña que la fiscal solicite tres años de cárcel. La verdad, esa niña debió de decir muchas mentiras para que los psicólogos y la Guardia Civil la creyeran», apunta mosén Antoni Cano, a quien el padre de la menor también acusa de abusos cuando era niño.

El sacerdote imputado por un presunto delito de abusos sexuales a menores confesó que nada más publicarse la noticia recibió la llamada del obispo Sebastià Taltavull. «Conozco al obispo desde hace muchos años. Me llamó y me dijo que un día de estos vendrá a verme para hablar del tema. Me transmitió su apoyo y yo se lo agradecí», explicó.