Miquel Ramis, representante de la propiedad del edificio. | Isaac Hernández Rubio

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Miquel Ramis, representante de la propiedad del edificio que tuvo que ser desalojado en la tarde de este jueves, ha admitido que el bloque de viviendas tenía «signos evidentes de deterioro» y que por ello «ha pasado lo que esperábamos».

En declaraciones a este diario, Ramis ha explicado lo que hicieron cuando recibieron las quejas de los inquilinos. «Fuimos y vimos que las vigas que sujetan ambas plantas, estaban deterioradas», fue por ello que se decidió avisar a los equipos de emergencia para que tomaran cartas en el asunto. «Ante esta situación, les recomendé que llamaran a los servicios públicos. Vinieron los bomberos y la policía y pasó lo que esperábamos: que desalojaran», cuenta el representante.

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Ahora, el responsable está «a la espera de un informe técnico de la edificación, para ver si lo declaran o no como ruina, y de un proyecto de rehabilitación, o en el peor de los casos, tendremos que asumir la demolición, aunque esperemos que esto último no pase», asegura el hombre.

Al parecer, tal y como explicó Ultima Hora, se habría venido abajo parte del techo de la cocina del primer piso, dejando un hueco a la vista desde la segunda planta, produciéndose una discusión entre los varios de los inquilinos y las propietarias del edificio, requiriendo éstas últimas la presencia de la policía local del municipio. Por ahora, los inquilinos han tenido que ser realojados en hostales y en el casal de la localidad, a la espera de nuevas noticias.