Unos seguidores del Barça celebran uno de los cinco goles. | Pere Bota

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Mallorca, como el resto de país, vibró con el clásico por excelencia del fútbol español. A pesar de que el encuentro escapó del fin de semana para disputarse en un día y un horario poco habitual, los bares y restaurantes de la capital balear y del resto de las poblaciones de la part forana se llenaron para seguir, a través de la pantalla (el encuentro únicamente se transmitía a través de canales de pago), la cita más esperada de la temporada. Al final, quienes mejor se lo pasaron fueron los seguidores azulgranas, que acabaron festejando una 'manita' que coloca al equipo de Pep Guardiola al frente de la clasificación de Primera División después de superar a su máximo rival.
La balanza se decantó muy rápidamente hacia el costado azulgrana y los goles de Xavi y Pedro en los primeros minutos del partido provocaron el júbilo en el bando culé mientras crecía la decepción en las filas madridistas. Sin embargo, los momentos de mayor tensión se vivieron con el pique que mantuvieron Cristiano Ronaldo y el técnico del Barça en el primer tiempo, así como a la hora de clarificar algunas de las acciones más polémicas. Al final, fiesta para unos y desolación para otros.