La única manera de apreciar el mosaico es mediante esta reproducción a tamaño real | Europa Press

TW
0

La Diputación de Zaragoza (DPZ) y el Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza (IPH) han hecho una replica a escala real de uno de los mosaicos romanos descubiertos en el yacimiento de El Forau de la Tuta de Artieda.

Esta obra original fue hallada en el año 2021 y decoraba lo que fue el vestíbulo de unas termas. Tiene una superficie aproximada de 20 metros cuadrados y unos rasgos únicos y espectaculares que permiten viajar a la época romana. Su fondo es negro y las figuras que se representan son de color blanco.

En la actualidad, no se puede visitar ya que para su conservación permanece tapado, por lo que la única manera de apreciar el mosaico es mediante esta reproducción a tamaño real. La diputada provincial Ros Cihuelo, ha manifestado que «en abril habrá una exposición en el Campus San Francisco partiendo de este mosaico y en mayo se llevará a Artieda. Además habrá un museo online, a través de unas gafas de realidad virtual, para que todos aquellos que quieran conocer lo que fue esta gran ciudad».

La reproducción del mosaico, de 5,1 metros de largo por 3,6 de ancho, se ha realizado para ayudar a difundir los importantes hallazgos que van apareciendo en este yacimiento que acaba de ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

A pesar de que se desconoce tanto su nombre como su origen, los restos encontrados por varios miembros del Grupo de Investigación Primeros Pobladores y Patrimonio Arqueológico (P3A) y de la Fundación Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo (ARAID) de Unizar, han puesto de manifiesto que se trata de un asentamiento urbano con su correspondiente red de calles y con edificios monumentales de gran envergadura.

Entre ellos, destacan un complejo termal y obras públicas como cloacas. Los trabajos para conservar, poner en valor y dar a conocer los restos hallados hasta ahora, cuentan con el apoyo económico de la Diputación de Zaragoza. Ros Cihuelo ha recalcado que «lo que nosotros somos es lo que también fuimos y, por lo tanto, es importantísimo saber lo que había en Artieda», al tiempo que ha asegurado que el compromiso de la DPZ no es algo coyuntural, sino que va a permanecer en el tiempo.

El forau de la tuta

El yacimiento de El Forau de la Tuta se encuentra a unos 1,5 kilómetros del casco urbano de Artieda, a la orilla izquierda del río Aragón. El Ayuntamiento de la localidad mostró su interés en estudiar los vestigios situados en torno a la ermita de San Pedro, en 2018, y pidió ayuda al Área de Arqueología de la Universidad de Zaragoza. Los investigadores han indicado que los restos conservados en la ermita proceden de varios edificios públicos altoimperiales.

Ya en la primera campaña, en 2021, se confirmó que en las inmediaciones del municipio, hubo una ciudad imperial romana. Las investigaciones en el yacimiento han sacado a la luz restos tan llamativos como el mosaico blanquinegro y figurado que decoró el vestíbulo de unas termas y que, gracias a la financiación de la DPZ y el IPH de Unizar, ha sido replicado a escala real.

Este mosaico no es un descubrimiento cualquiera. Lara Íñiguez, investigadora de Unizar ha señalado que «no es habitual lo bien conservado que está y también lo hace muy particular los colores que presenta. Lo usual en un mosaico romano es que las figuras sean negras y el fondo sea blanco y en este es al revés, además, se pueden apreciar teselitas de colores repartidas por todo el mosaico, por lo que estamos ante un elemento casi único en esta clase de decoración».

En 2022 se halló, en el mismo edificio, una segunda sala, a continuación de la anterior, pavimentada en este caso con un mosaico con motivos geométricos. El hallazgo, en la campaña del 2021, de un cruce de viales, algo que se asemejaría a los pasos de cebra de hoy en día, permitió a los investigadores constatar que el enclave descubierto era de grandes dimensiones y de carácter urbano y no una villa.

Asimismo, ahora se conoce que en el yacimiento hubo dos fases de ocupación, la primera de ellas, romana, entre los siglos I y V, y la segunda, entre los siglos IX y XIII, altomedieval cristiana.

Plan de actuación

Los expertos del P3A y ARAID calculan que se ha excavado menos del 1% de la superficie total del yacimiento. Jorge Angás, investigador de ARAID, ha expuesto que «hasta que no haya un plan de actuación y se empiece a consolidar, a conservar y a hacer una musealización de este entorno, no podemos visualizarlo de un modo global, pero sí que se intuye que puede haber muchos más mosaicos».

Al plan de actuación se ha referido también el alcalde de Artieda, Luis Solana: «Los investigadores están volcados, el pueblo está volcado, la Diputación está comprometida y esperamos que el Gobierno de Aragón también lo haga y, entre todos podamos culminar este plan de actuación inicial».

Una de las partes más importantes es la conservación y, en este punto, las tecnologías geomáticas les han permitido prospectar y excavar en puntos clave que revelen algún tipo de interés científico para interpretar el yacimiento. Así, pudieron planificar la realización de los sondeos que dieron como resultado el hallazgo del edificio termal y el cruce de viales.

Durante las excavaciones se han utilizado diferentes tipos de tecnología geomática como escáner laser 3D, drones con cámaras multiespectrales y termográficas o fotogrametría aérea y terreste, entre otras. Angás ha agregado que «estas tecnologías nos hacen optimizar mucho los recursos que tenemos» y gracias a los dos sondeos que realizaron pudieron descubrir tanto el mosaico como el cruce de dos calles que «desde un punto de vista arqueológico, es muy importante porque era un entramado urbano», ha declarado el investigador.

Por su parte, Íñiguez ha destacado la importancia de la colaboración multidisciplinar entre investigadores, pero también entre administraciones, «que es muy importante para el avance científico».

La escena

El mosaico pertenece al vestíbulo de un gran edificio termal, «lo sabemos por el umbral que apareció en su lado Este», ha apuntado Íñiguez.

La escena es un cortejo marino, una escena mitológica en la que están representados dos amores sobre dos seres mitológicos: los hipocampos, mitad caballo y mitad pez, habitual en la mitología romana, y Venus, reflejada indirectamente a través de uno de sus atributos, que son las conchas que se ven en los ángulos en perspectiva.