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La publicación de las caricaturas de Mahoma en periódicos occidentales ha irritado al mundo musulmán y ha pillado con el paso cambiado a los gobiernos europeos. Algunos de estos se han visto obligados a hacer declaraciones para apaciguar los ánimos, mientras asociaciones de prensa y periódicos intentan conciliar la libertad de prensa con el derecho de los musulmanes a no sentirse agredidos. Sea como sea, la polémica continúa.

En Francia, los periódicos han cerrado filas sobre la necesidad de respetar la libertad de prensa. El primer diario francés que publicó en su edición del miércoles las doce caricaturas, «France Soir», criticó la «reacción timorata» de la diplomacia francesa a la hora de defender los «principios fundadores de la República» ante las amenazas que ha recibido el rotativo por parte de extremistas islamistas.

El conservador «Le Figaro», sin embargo, pone un límite a la libertad de prensa al afirmar que «la autocensura puede revelarse necesaria», y «Libération» publicó ayer dos de las 12 caricaturas de Mahoma, sólo como «documentos probatorios».

Diversos diarios italianos se sumaron también a la publicación de las polémicas caricaturas, en especial «Libero», que reproduce las doce viñetas en portada bajo el título: «Aquí manda Mahoma». Para «Libero», en los dibujos «hay poco de ofensivo o de blasfemo. «Corriere de la Sera» reprodujo tres de las caricaturas aparecidas en la prensa danesa y la publicada el jueves por el francés «Le Monde», en la que el lápiz de un dibujante pinta la imagen de Mahoma a base de repetir la frase «no debo dibujar a Mahoma».

En España, el presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa, Fernando González Urbaneja, declaró que los europeos deben «defender» los valores que «tan difícil se han conseguido» desde la Ilustración a la actualidad.