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El equipo de la Fundación Marineland, acompañado por ocho estudiantes en prácticas, seis de Biología y dos de Veterinaria, realizaron ayer la ya tradicional suelta de tortugas marinas en Cabrera. Las tres tortugas que se soltaron en el mar, cuando las encontraron, tenían unos anzuelos en las bocas que les provocaron graves heridas.

La Fundación Marineland dispone de un servicio de información que avisa de la presencia de estos animales en el mar o en las playas de la Isla. Estos informadores suelen ser, sobre todo, pescadores, marineros, policía local, clubes náuticos, servicios forestales y, por supuesto, particulares, que deben avisar rápidamente al equipo de biólogos, para evitar daños mayores en estas especies.

La primera tortuga que se soltó pesaba tan sólo tres kilos y se encontró en la Colònia Sant Jordi. La otras dos, de trece y dieciséis kilos, fueron encontradas en Pollença y en Eivissa respectivamente y llevaban casi un año con la Fundación Marineland, porque «hasta que no están totalmente curadas y recuperadas no las soltamos», comentó Gloria Fernández, bióloga de Marineland. El ejemplar que se encontró en Eivissa, además de haberse tragado un anzuelo, llevaba nylon en una de las aletas, y esto pudo haberle causado graves daños, como la amputación de este miembro. Antes de la liberación, los integrantes del equipo de Marineland marcaron correctamente a los tres ejemplares. Hasta el momento, durante 1999 se han marcado y liberado seis tortugas bobas en aguas de Cabrera. El Parque Nacional Marítimo y Terrestre del Archipiélago de Cabrera resulta un lugar ideal para la suelta de estos animales por la protección de su espacio marítimo y la disponibilidad de alimento y porque dispone de un personal técnico que se encarga del seguimiento posterior de las tortugas liberadas.