Las energías renovables sólo suponían el 1,5 % de la generada en Baleares en el momento de realizar el informe. | Joan J. Serra

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El primer informe anual del Comitè d'Experts per a la Transició Energètica i el Canvi Climàtic de les Illes Balears, referido al período 2021-2022 (hasta marzo del presente año) y presentado este martes a los medios por su presidente, Pau de Vílchez, establece diez claves en la lucha contra el cambio climático en las Islas, entre las que destaca la necesidad de acelerar la transición energética y la reducción de emisiones. Según de Vílchez, «al ritmo actual de reducción de emisiones, no se cumplirán los objetivos para 2030 ni para 2050 fijados por la Llei de Canvi Climàtic, por lo que las medidas de aceleración tienen que aplicarse ahora y realizar el mayor esfuerzo en los próximos años».

Otra clave se refiere a que los principales sectores emisores de gases de efecto invernadero en Baleares son la propia generación de energía y el transporte. Entre ambos, suman más del 80 % de las emisiones de las Islas y las del transporte van en aumento. En el momento de finalizar el informe, las energías renovables sólo suponían el 1,5 % de la generada en Baleares, por lo que documento del comité de expertos demanda un despliegue importante de las mismas que «sólo supondría la ocupación de poco más del 1 % del territorio, aunque debe realizarse de manera ordenada y racional. Hasta 2030, cada año deberían instalarse 600 megavatios de renovables».

Al ser el sector de los transportes el que más emisiones genera, el informe apuesta por una movilidad urbana personal que vaya en detrimento del vehículo privado y la potenciación del transporte público. Para el transporte aéreo y marítimo, Pau de Vílchez plantea que no sólo hay que esperar que la tecnología reduzca las emisiones de aviones y barcos, sino, directamente, «reducir el flujo de visitantes. Éstos no sólo generan emisiones durante su desplazamiento hasta las Islas, sino también durante su estancia, además del propio consumo energético y de recursos hídricos, y de la producción de residuos. Por tanto, plantear iniciativas como la ampliación del aeropuerto de Palma no es nada adecuada».

Otras claves se refieren a una diversificación económica con la potenciación de sectores menos emisores, como una agricultura sostenible y ecológica y una industria local. El informe se muestra crítico con el despliegue del hidrógeno (con la reciente inauguración de la planta productora de Lloseta), pues «todavía es poco eficiente, un 30 %, para la calefacción o el agua caliente. En cualquier caso, sí se debe seguir investigando las posibilidades futuras del hidrógeno para industrias intensivas, el transporte marítimo o cubrir las intermitencias de las renovables. En otros usos, no tiene sentido invertir en hidrógeno, pues el resto de renovables actuales son mucho más eficientes. Así, la prioridad no debería ser el hidrógeno, sino la inversión inmediata en el resto de renovables».

Finalmente, el informe hace referencia a la atención a los colectivos más vulnerables y el recorte de las desigualdades, teniendo en cuenta que en España el 1 % más rico emite 14 veces más que el 50 % de la población, y a la transparencia de la gestión y la participación ciudadana.