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El líder del PP, Mariano Rajoy, dijo ayer que su partido es la «esperanza» del futuro tras dos años «dilapidados» por el Gobierno, a quien, no obstante, ofreció con «sinceridad» su ayuda para evitar que se «cometan errores de difícil arreglo» en la política territorial y antiterrorista. Rajoy clausuró con su discurso, más moderado que los anteriores oradores, la Convención Nacional del PP, que durante tres días se ha celebrado en el recinto de Ifema, y a la que acudió «con el deseo de renovar las ideas de un proyecto liberal».

Rajoy dijo que frente a un presidente del Gobierno «errático» y dos años «dilapidados», su partido es la «esperanza» del futuro. Tras acusar a Zapatero de «carecer de planes», dijo que éste «no quiere comprometerse para no tener las manos atadas y depende de lo que dispongan sus aliados. Reclamarle transparencia sería una forma de crueldad», matizó. Frente a todo ello el PP recogerá de esta convención los retos y respuestas para convertirlas en un «programa de acción para el futuro» que sea «sólido y ambicioso».

El líder del PP, que estuvo arropado por el ex presidente del Gobierno José María Aznar y por los principales dirigentes de su partido y los presidentes autonómicos, ofreció a los españoles un proyecto «sólido y ambicioso» que prepara «un mañana previsible en el que ni corramos aventuras ni demos palos al agua». No obstante, hasta que se celebren las elecciones generales en el 2008, Rajoy ofreció su ayuda al Gobierno «con toda sinceridad» para «evitar que se cometan errores de difícil arreglo», y defendió «acuerdos razonables» en política antiterrorista y de organización territorial, en particular sobre la reforma del Estatut catalán.

El dirigente del PP comenzó su discurso reprochando que el Gobierno de Zapatero no haya continuado con la «línea de modernización» que llevó a cabo su partido durante ocho años.

«Tenemos las personas, los programas, los instrumentos», aseveró Rajoy, quien agregó que el PP «no pretende ser otra cosa sino el cauce político que permita articular una voluntad española mayoritaria para salir de este marasmo de aventuras improvisadas». Como aval, continuó Rajoy, los populares cuentan con sus ocho años de Gobierno.

Uno de los mayores reproches de Rajoy al Gobierno es que a éste «le importa más discutir de territorios que atender los problemas de la gente» y «prefiere engordar los intereses de sus socios que proteger el interés general». Sin embargo, también criticó al PSOE por haber «legislado para minorías, «dividido» a los españoles, «liquidado» los consensos, «quebrado» la política antiterrorista y «debilitado» al Estado.