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Las mujeres de ayer no estudiaban carreras universitarias. Lo más que cursaban era el primer grado de Bachillerato. Algunas hijas de padres universitarios impulsaban a sus hijas hacia el estudio; el resto aprendía costura, cocina, etc. A los chicos les daban carrera y algunos eran obligados a seguir la titulación de su padre. De este empeño surgen profesionales sin ilusión, tirando hasta su jubilación. Para no aburrirse, algunos tenían enfermeras guapas y agradable. Padre y hermanos, mandaban sobre nosotras; creían que estábamos obligadas a servirles cuando les apeteciera, sin más.

Las mujeres de hoy son la pera. Además de haber tenido hijos, cuidarles, llevarlos al cole y salir escopeteadas de la oficina, trabajan extra. Ellas son tan inteligentes o más que ellos. Tienen oficios increíbles, como llevar una ganadería, o pilotar aviones comerciales y aviones de caza. ¡Lo han conseguido ellas solas! Sin perder ni un avión.

Además, existen investigadoras de laboratorio como Madame Curie, otras son toreros y corredoras de coches de carreras. Ha habido grandes filósofas como María Zambrano, directoras de orquestas clásicas, como Anja Bihlmaier, pianistas como Leonskaya, pintoras como Maria Blanchard, escultoras tal Louise Boujoise; grandes chefs como Ruscadell. Entérense, hay premios Nobel y también Premios Princesa de Asturias. Y no son pocas las mujeres eminentes alrededor del planeta, de todas las razas y países, demostrado idénticas habilidades, tanto mujeres como hombres. Pero, desgraciadamente, no todas las personas pueden ir a colegios de pago, a la universidad con beca, ni tan siquiera ser deportistas de élite; en casa siempre favorecen a los chicos, por encima de las chicas. Eso les hace machistas a tope. Los hermanos no quieren que las ellas estudien como ellos; las quieren tontitas.

España lleva ventaja sobre los países latinos y africanos, que deben aprender a escribir y leer, en otra lengua, y hasta alcanzar el nivel laboral no encontrarán otra labor que ir al pozo, a 10 kilómetros del poblado, si quieren comer; mientras, los hombres guardan las cabras. Estas mujeres son listas, tienen mucho sentido común y ayudan a los hombres.
En el continente europeo, algunos no renuncian al machismo ancestral, maltratan, desprecian, cual seres inferiores; violan y matan, y no permiten la separación del matrimonio, las tienen como sus criadas, de quienes se quejan cuando no les gusta la comida. Castigan a las hijas y alaban a los hijos. Esperemos llegar pronto a la igualdad. O sea.