Cas Capiscol se une a la crispación vecinal por la prostitución callejera

Decenas de personas se manifestaron ayer noche frente a la vieja cárcel y cortaron la carretera de Sóller

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La manifestación se inició a las nueve de la noche. Foto: FERRAN CARBONELL.

La manifestación se inició a las nueve de la noche. Foto: FERRAN CARBONELL.

JAVIER JIMÉNEZ-P.M.
La crispación de vecinos de Palma por la presencia de prostitutas callejeras va en aumento cada día que pasa. A las movilizaciones de colectivos de las Avenidas, calle Velázquez y Platja de Palma se sumó ayer la de vecinos de Cas Capiscol-Amanecer. Decenas de personas se concentraron sobre las nueve de la noche frente a la cárcel vieja para protestar por la presencia de las prostitutas frente al hipódromo y llegaron a cortar la carretera de Sóller por un corto espacio de tiempo. Estas personas dicen estar ya 'hartas' y exigen que sean tratadas como los ciudadanos de otras zonas de Palma.

«Tenemos muy cerca el centro penitenciario -dicen- y nunca se nos ha escuchado la más mínima queja. Ahora, desde hace semanas, tenemos que soportar la presencia masiva de prostitutas con toda la problemática que conlleva. Por ello sólo pedimos ser tratados igual que, por ejemplo, los vecinos y comerciantes de la calle Velázquez o de las Avingudes». La problemática a la que se refieren ce centra en ruidos nocturnos, algún que otro escándalo y un aumento importante del tráfico rodado en la zona con el ir y venir de turismos que acuden en busca de compañía femenina. La manifestación de ayer noche se llevó a cabo por cauces 'normales', dentro de la crispación que mostraron algunos de los vecinos con sus manifestaciones. La numerosa presencia de personas en la vía provocó algunos problemas en el tráfico rodado y la intervención de patrullas policiales.

«Ahora sí que vienen -dijo uno de los manifestantes- pero durante todos estos días que las prostitutas y los clientes nos están causando tantos problemas no hemos visto a ningún policía». Esta crispación creciente, de la que ya se informó en la edición de ayer, ha sido analizada por políticos y policías. José Manuel Sierra, responsable del Area de Governació del Ajuntament de Palma, se muestra de acuerdo en que no se trata de un problema policial. «Desde hace aun año -manifestóestamos trabajando en el tema y lo único que podemos hacer es cerrar calles y hacer que la policía vigile, pero lo que ocurre es que ante este acoso las prostitutas cambian de lugar».

Sierra añade que hace un año propuso la idea de buscar una zona específica para estas mujeres «y me trataron de loco, pero hoy en día algunas de éstas personas me dicen que sería quizás la solución». También hace un año se creo una comisión interinstitucional para hacer un seguimiento del problema y buscar soluciones. Tenía que estar formada por representantes del Ajuntament, del CIM, el Institut de la Dona y el Govern. El resultado es que todavía no se ha mantenido ninguna reunión.

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