La Isla de Mallorca continuaba ayer sufriendo las consecuencias,
aunque a un nivel mucho más leve, de la espectacular tromba de agua
que cayó el pasado sábado y que provocó un auténtico caos. Así,
sólo en Palma los bomberos tuvieron que realizar unos 50 servicios,
más de la mitad de ellos dedicados al achique en zonas inundadas
por el agua del temporal, según informó ayer un portavoz.
Durante toda la noche todos los efectivos de los bomberos de
Palma tuvieron que estar trabajando, en diferentes zonas, para que
la situación se normalizara. Una de las situaciones más
complicadas, que precisó varias horas de trabajo, se produjo en una
excavación de una obra que se está construyendo en la calle Jacinto
Verdaguer, en Palma. El exceso de agua provocó filtraciones en la
finca situada justo al lado de esta excavación, lo que motivó una
gran preocupación entre los vecinos de este edificio. Los bomberos
también achicaron agua toda la noche en un garaje de la calle
Pascual Ribot, donde el agua alcanzó más de un metro de altura y
causó daños en numerosos vehículos.
Además de estos trabajos de achique durante la tormenta los
bomberos rescataron el sábado a tres conductores que habían quedado
atrapados en sus vehículos, ya que el agua alcanzaba la altura de
las ventanillas y no podían salir por sus propios medios.
También se tuvieron que apuntalar dos fincas, una de ellas casi
abandonada, al existir peligro de que pudieran sufrir un derrumbe.
Asimismo, durante la pasada noche los bomberos tuvieron que acudir
a otras tres fincas de la ciudad por desprendimientos de piezas de
la fachada, si bien en ningún caso que hubo que lamentar
heridos.
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