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Un hombre y una mujer, de 26 y 30 años, vecinos de la localidad navarra de Barañáin, han sido condenados a nueve meses de prisión cada uno por un delito de abandono temporal de menor, al haber dejado solo en casa a su hijo de dos años «para irse de juerga» con unos amigos.

La sentencia, contra la que cabe recurso y dictada por el Juzgado de lo Penal número 3, ha subrayado la «situación de desamparo» en la que quedó el menor ante la «dejación de las más elementales obligaciones para con su persona por parte de quien tiene la obligación legal de prestárselas como son sus padres».

Los hechos ocurrieron el 21 de septiembre de 2013, cuando la pareja, ambos de nacionalidad colombiana y con residencia legal en dicha localidad navarra, decidieron, sobre las 01.30 horas, abandonar su domicilio para irse de copas «dejando al menor dormido en su cama y completamente solo».

Menos de una hora después de irse los padres, el niño se despertó, abrió la puerta y bajó, descalzo y llorando, al portal del inmueble, donde fue visto por un vecino que avisó a la Policía Municipal, cuyos agentes se hicieron cargo de él.

El pequeño fue ingresado en una residencia al no aparecer ni poder ser localizados los padres, quienes, tras haberse dejado los móviles en casa, volvieron al domicilio y se pudieron en contacto con la Policía a las ocho de la mañana.

Ambos progenitores reconocieron que discutieron y que, para tratar la situación fuera de la presencia del menor y calmarse, abandonaron la casa.

El tribunal considera sin embargo que esta circunstancia «en modo alguno puede tener justificación para abandonar el domicilio» y más cuando, «con los problemas por lo visto ya arreglados», se pusieron a tomar copas «durante bastantes horas».

Señala además que al pequeño no le ocurrió «un mal mayor» en su «situación temporal de desamparo y peligro abstracto» porque «tuvo la suerte de encontrarse con un vecino». Pero eso, aclara, «no implica que no exista tipo delictivo».

También considera que el hecho de haber dejado a su hijo «solo y a su suerte» fue «voluntario y consciente» y «por tanto doloso».