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El presunto agresor sexual que también incendió la casa de su víctima en el barrio de Pere Garau el pasado martes 17 de octubre ya le había robado el televisor el fin de semana anterior, aprovechando que esta estaba de viaje y no se encontraba en su domicilio.

Según los investigadores, la ex pareja de la víctima y su hija en común fueron quienes se dieron cuenta de que habían desvalijado la casa cuando fueron a alimentar a los gatos y la avisaron de lo ocurrido.

Tras ser avisada, la mujer volvió a su domicilio y sorprendió al ladrón. Este al verse acorralado, la habría atado a la cama y la habría agredido sexualmente. Después, le habría amenazado con un cuchillo para obligarle a revelar el número de su tarjeta con la que, posteriormente, sacaría 600 euros en un cajero cercano.

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Así, el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional empezó una investigación y dio con una azotea contigua donde se reunían varios jóvenes del entorno de un centro de menores.

Al parecer, el joven habría alardeado ante sus conocidos de los hechos -al menos del robo de la casa y de poseer dinero- además, tras ser detenido, cerca de la calle Manacor, confesó antes los agentes.

Cabe resaltar, que al ahora detenido -que está ingresado en el área de Psiquiatría del Hospital Universitario de Son Espases- también robó las llaves de un coche en un domicilio del Rafal. Estas se cayeron en la vivienda de la víctima y fueron recuperadas por los investigadores.

Al parecer, el joven tenía la intención de robar el vehículo pero no pudo encontrarlo al no estar en las cercanías del domicilio.