Un expolicía condenado por malos tratos, denunciado por el secuestro de sus hijos

| Granada |

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Un padre ha sido denunciado por la desaparición de sus dos hijos.

Un padre ha sido denunciado por la desaparición de sus dos hijos.

02-01-2018 | Twitter

Dos menores, de nueve y diez años, continúan desaparecidos desde pasado sábado, después de que su padre no los entragara a su madre en Granada en un punto de encuentro.

El hombre, un expolicía condenado por malos tratos, debía entregar a los pequeños, Manuel y Violeta Lebrón, tras psar unos días de vacaciones con él en Alcalá de Guadaíra, en Sevilla.

La madre no ha conseguido contactar con él desde el pasado día 30 y ha denunciado la desaparición de los pequeños. El padre, Manuel Lebrón González, es un policía local que fue expulsado del cuerpo por numerosos delitos y sobre él pesa, además, una orden de alejamiento por malos tratos a su ex pareja y constan, al menos, seis detenciones anteriores. Fue condenado a dos años y 10 meses de prisión, por malos tratos.

La Policía Nacional investiga una llamada realizada este lunes por la noche a la Policía Local de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) por el padre de los dos niños, en la que dijo a los agentes que los niños «no están secuestrados, están con su padre».

Fuentes de la investigación han explicado que la llamada sólo duró unos segundos y el agente que cogió el teléfono reconoció la voz del que había sido su compañero de cuerpo.

La llamada, no obstante, se realizó desde un teléfono que no es el del exagente, aunque los intentos de volver a comunicar con ese número durante la noche han sido infructuosos.

No obstante, los agentes confían en que una vez que se cuenta con esta pista se pueda localizar al padre de los niños y a los menores, de nueve y diez años.

La madre trasladó en su día su residencia a la capital granadina con el fin de alejarse del padre de sus hijos, sobre el que pesa una sentencia firme del Juzgado de los Penal número 6 de Sevilla y ratificada por la Audiencia que le condena a dos años de prisión por un delito de maltrato habitual y a diez meses de cárcel por un delito de maltrato en el ámbito familiar en presencia de menor.

Además sobre el padre de los dos menores pesa una orden de alejamiento de su expareja, vigente hasta septiembre de 2022, mientras que tampoco puede visitar ni residir en Alcalá de Guadaíra por una orden de destierro en este sentido.

La madre apunta a la familia

Por su parte, la madre, Sonia Barea, ha asegurado este martes que está «segura» de que «su familia sabe dónde están» los dos menores.

En este sentido, la madre de los dos menores ha relatado este martes en el programa 'Herrera en Cope' que su exmarido todavía no ha sido localizado y se ha mostrado «muy preocupada» porque entiende que «no es un caso de un padre que quiera fastidiar a su exmujer».

«Él tiene un perfil agresivo y tendría que haber entrado ya a prisión porque tiene una sentencia firme, la mía», ha puesto de manifiesto Sonia Barea, que ha recordado que su exmarido tendría que haber entregado a los niños el pasado 30 de diciembre, pero «no apareció en el punto de encuentro», asegurando que tanto su expareja como su madre «tienen que saber dónde están mis hijos».

Asimismo, ha dicho que, aunque nunca se hubiera retrasado en la entrega de los niños, «les había dicho que se iban a marchar y que no iban a volver en mucho tiempo», señalando que «algo debió decirles la última vez porque no querían irse con él».

Sonia Barea ha narrado que, durante años, sufrió malos tratos tanto físicos como psicológicos por parte de su expareja. «Fue cambiando poco a poco y terminó destrozándome psicológicamente», señala, añadiendo que fue condenado a 34 meses de prisión y que tuvo que pedir auxilio al Instituto Andaluz de la Mujer para que le dieran la opción de vivir en una casa de acogida.

Dice también que la abuela paterna, «ha comentado que conoce el paradero de los menores pero que no lo piensa decir». Del mismo modo, según se desprende de la demanda, los hijos habían hecho saber a la madre que «su padre les había dicho textualmente que se los iba a llevar fuera y que no volverían en mucho tiempo» y, añade que, «en una ocasión, la niña observó que el padre tenía guardado en una caja fuerte un fajo de billetes de euros bastante grande».

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