«La idea era intentar no olvidar las complejidades del pasado, pero unir todo ese repertorio a nivel cultural, desde lo común. Para hacerlo, necesitábamos a un pianista y, como yo ya soy un hombre, quería que lo hiciera una mujer. Me acordé de Neus, a quien conocí hace unos tres años», recuerda. «Además de una personalidad fascinante y un espíritu viajero, me gustó que fuera de Mallorca por su cultura, por su lengua, por su identidad tan fuerte, no solo en Mallorca, sino también en Baleares. Desde luego, es para estar orgulloso, es algo que en Alemania no podemos decir. Lo sé bien porque tengo amigos de la Costa Brava y siento esa belleza del lenguaje, también de sus productos artesanales y manera de vivir». Y, al fin y al cabo, continúa, «una canción es todo esto: es tradición, identidad, lenguaje y emociones condensado en algo pequeño y precioso», razona el alemán. Ese proyecto, titulado Winterreise - Weltreise (Viatge d'hivern-Viatge pel món) es el que estrenan este miércoles por la noche en el Conservatori de Felanitx a las 21.00 horas.
Estreno
El recital, cuya entrada es gratuita con inscripción previa, forma parte del festival MallorcÒpera que organiza Euroclàssics. Tras esta primera función, el viernes recalarán en el Teatro de Friburgo, en el congreso Canción artística global del siglo XX: hibridación, multiplicidad, interculturalidad y el domingo en la Internationale Hugo Wolf Akademie de Stuttgart. Todas las canciones que intepretarán están «en relación con el ciclo más famoso del mundo: Winterreise, Viaje de invierno», compuesto por Schubert sobre poemas de Wilhelm Müller. El repertorio, que recoge obras de compositores procedentes de Israel y Ucrania, Turquía, Siria, Venezuela, México, Brasil, Nigeria, India, Japón y Corea del Sur, reflexiona sobre «temas universales» como «la soledad, la despedida, la tristeza, el viaje o la memoria».
«Con Natasha quisimos construir un programa que se centrara en los enlaces entre canciones tan diferentes que, sin embargo, abordan los temas de siempre, desde diferentes estilos y países. Y es que los motivos son los mismos: el amor, la vida, la muerte y el amor, eso no ha cambiado desde tiempos ancestrales hasta la música pop actual», añade.
Diferencias
En este sentido, Prégardien lamenta que «en la actualidad tengo la sensación de que mucha gente se define desde la diferencia, pero creo que es más importante centrarnos en lo que nos une como sociedad. Uno de los retos que tenemos que asumir es recordar lo que nos une más que lo que nos separa y los artistas, aunque no tenemos el poder que tienen los políticos, tenemos la posibilidad de poner nuestro granito de arena».
Para el proyecto, el tenor canta hasta en once lenguas diferentes. «Natasha me envió diferentes audios con cánticos propios de estos países, para saber cómo suenan y cómo cantan. Luego, lo ensayaba con Neus. Lo increíble es que no podemos aspirar a la perfección, porque no entendemos ese lenguaje, pero lo fundamental es captar y transmitir ese espíritu», admite. Estarellas coincide en que «podemos acercarnos a la música sin entender la palabra o la lengua, pero eso no quita que no podamos profundizar en ella. Y nosotros estamos al servicio de la música».
«Para mí el reto ha sido acercarme a canciones que se basan en melodías populares y leyendas tradicionales de sitios muy diferentes y lejanos culturalmente, aunque no he tenido ese ‘problema' con el idioma sino que mi aproximación ha sido más artística».
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