«Se puede ver un rotor del helicóptero en el suelo, y el resto del
fuselaje destruido, no entiendo cómo algunos han sobrevivido»,
señaló un suboficial estadounidenses que participó en las tareas de
rescate, para las que necesitaron emplear maquinaria.
Otros 21 militares resultaron heridos al estrellarse el aparato,
en el que viajaban un total de 36 personas, incluidos los cinco
miembros de la tripulación.
El helicóptero derribado volaba cerca de otro Chinook-47 en
dirección al aeropuerto de Bagdad, desde donde salen los aviones
militares, que entre otros servicios, llevan y traen a los soldados
destacados en Irak.
Las víctimas mortales y los heridos estaban destinados en la
base de Ridgeway, cerca de Faluya, a unos 65 kilómetros al oeste de
la capital iraquí y escenario frecuente de ataques contra las
tropas de EE UU.
En las proximidades del lugar donde se estrelló el aparato y
mientras el personal estadounidense recogía los cuerpos de las
víctimas, varias decenas de campesinos celebraban el ataque contra
las fuerzas de Estados Unidos.
El proyectil fue disparado con una lanzadera, y, según indicaron
fuentes militares, al parecer impactó en la parte posterior del
Chinook-47, helicóptero provisto de doble rotor.
Algunas de las víctimas quedaron atrapadas entre los hierros del
fuselaje, en torno al que había desparramados pedazos de equipos y
efectos personales de los pasajeros.
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