La explosión se produjo al paso del convoy en el que viajaba Tueni
y causó la muerte de otras dos personas. El lugar del atentado fue
Mkalles, un barrio situado en la entrada este de Beirut y habitado
mayoritariamente por cristianos.
El atentado coincide, además, con la publicación del último
informe de la ONU sobre el asesinato de Hariri. El informe fue
presentado al secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan,
por el investigador encargado del caso. El nuevo texto acusa a
Siria de tratar de obstruir la investigación desviando la atención
y pidiendo la revisión del testimonio de una persona que se
retractó de sus declaraciones, confirmó la implicación de
funcionarios sirios en el crimen y recomendó la extensión de las
indagaciones. Confirma como personaje clave en la investigación a
Zuherir Ibn Mohamed Said Saddik, arrestado por la policía
francesa.
Las cadenas de televisión LBC y Future, ambas propiedad de la
familia de Hariri y próximas a Tueni, informaron de que el diputado
fue uno de los tres fallecidos en el atentado. Tueni, de 48 años,
regresó el domingo a Líbano desde París, donde había permanecido
los últimos meses por temor a un atentado.
Se da la circunstancia de que a pocos kilómetros del lugar de la
explosión se encuentra Monteverde, sede del cuartel general del
equipo de la ONU que investiga el atentado que el pasado mes de
febrero costó la vida al ex primer ministro Rafik Hariri.
El ministro libanés de Telecomunicaciones, Marwan Hamadeh, tío
del asesinado, acusó a Siria del atentado y amenazó al Gobierno con
dimitir del cargo si al menos dos ministros no exigen la
constitución de un tribunal internacional de la ONU con la misión
de investigar la serie de atentados con bomba que está sacudiendo
al país y «los continuos crímenes del régimen sirio». En el mismo
sentido se ha pronunciado el presidente del Partido Progresista
Libanés Walid Jumblatt.
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