Testigo del «caso Formentera» y taxista en las calles de Santa Fe

El juez Monserrat llama a un taxi y se encuentra al emigrante que había interrogado el día anterior

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Nunca vista

P.C. - SANTA FE
El mundo es un pañuelo. Hay mil «remiseros» -ciudadanos particulares que habilitan su coche como taxi- en Santa Fe, de 300.000 habitantes, y sólo uno se llama José Tur Schmidhalter, descendiente de emigrantes de Balears y testigo del «caso Formentera». Hay decenas de jueces en Santa Fe, pero sólo uno es mallorquín, se llama Antoni Monserrat y preside la comisión judicial que investiga en la ciudad la supuesta trama electoral. ¿Qué probabilidades hay de que ambos coincidan en las calles de Santa Fe? ¿Una entre mil?

Suficiente. El «remisero» José Tur atendió la llamada telefónica de los empleados del hotel «Holiday Inn» solicitando un vehículo y, sorpresa, se encontró al mismo magistrado que le había tomado declaración 24 horas antes. «La verdad es que impone un poco encontrarte como cliente al mismo juez que me había interrogado, pero fue muy amable y simpático. Me saludó con toda normalidad y se interesó por mi trabajo como 'remisero'», explicó a Ultima Hora. José Tur Schmidhalter es propietario del vehículo que conduce bajo la fórmula aquí denominada «remise», es decir, no son taxistas como tal, porque en vez de cobrar lo que marca el taxímetro, pactan la tarifa con el cliente de antemano.

«Es muy duro porque además de los mil remiseros, tienes que competir con los 1.500 taxis que recorren de lado a lado la ciudad. Además, están los 'truchos', gente que trabaja en negro y que realizan una competencia desleal, todo ello, sin contar con la alta inseguridad en las calles», explicó Tur.

El testigo del «caso Formentera» -declaró en el Juzgado Federal número 2 el pasado miércoles- explica que pasa diez horas diarias en el vehículo, divididas en dos turnos. «La bajada de bandera la tenemos en 1,60 pesos argentinos (0,40 céntimos de euro), y cada cuadra (calle) supone 1 peso más. Conozco 'remiseros' que están las 24 horas en la calle para poder ganar un sueldo decente», señaló.

Tur es el testigo que discrepó con su hermana, Blanca Rosa, sobre quién de los dos rellenó el formulario de inscripción para votar en Formentera. Además, se investiga el supuesto voto que «depositó» su padre, José Tur Tur, fallecido en 1994. «Todo esto no más que política», dice. «Votamos con libertad y sin presiones. No entiendo toda esta bulla que han montado. Además, el José Tur Tur que votó no fue mi padre porque es una coincidencia de nombres y apellidos». El «remisero», descendiente de ibicencos, comenta que se irá este mes de vacaciones a Mar del Plata (Argentina), pero su sueño sigue siendo «jubilarme en Eivissa». «Balears es otra cosa. Estuve hace algunos años atrás y me pareció una comunidad muy civilizada, con una gran organización en todos los aspectos. «Allí quiero morirme», apostilló.

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