Aviones de Ryanair en un aeropuerto. | Efe

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La guerra declarada por la aerolínea Ryanair a las agencias de viajes y las OTAs (plataformas de viajes on-line) conllevará peores perjuicios para los usuarios baleares, para quienes el transporte aéreo constituye un servicio capital como residentes de un archipiélago.

Así lo entienden desde la Asociación de Viajes de Balears (AVIBA), quienes piden a la compañía aérea que «reconsidere su postura» al tiempo que se alinea con la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), que estudia la posibilidad de emprender acciones legales. La aerolínea irlandesa ha radicalizado su particular enfrentamiento con las agencias y plataformas on-line vetando la presencia de la marca en estos portales, información adelantada ayer por Preferente. Para Pedro Fiol, presidente de AVIBA, esta acción implica un perjuicio directo para los consumidores y para la propia Ryanair.

«Pretenden ejercer ellos mismos de agencia de viajes y captar al cliente directamente, sin intermediarios», señala Fiol para añadir que «a diferencia de las aerolíneas, las agencias ofrecemos un paraguas de protección para los clientes, y es que nos hacemos cargo de las incidencias que pueda haber en los vuelos, reserva de hotel o de las actividades; pero Ryanair no quiere estas responsabilidades subsidiarias».

Fiol defiende que el cliente debe poder elegir el canal de distribución por el cual quiere acceder a los billetes de avión, sea a través de la aerolínea en concreto, de una agencia de viajes o de los diferentes buscadores de los que dispone en Internet.

«No puedes limitar los canales de venta de billetes, y menos en unas islas», donde todos los involucrados en el transporte aéreo, «hacemos un servicio social». En ese sentido, cualquier medida como la emprendida por la aerolínea «resta posibilidades al residente».

Asimismo, subraya que los planes del sector no pasan por mostrar una actitud pasiva en esta nueva afrenta de Ryanair, último capítulo de una guerra «que arrastramos desde hace años». «No vamos a quedarnos de brazos cruzados», asegura. Con todo, tampoco descarta que esta sea solo «una más» de las polémicas estrategias publicitarias de la compañía.