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El Gobierno ultima una operación para traer a España a los intérpretes que colaboraron con los soldados españoles en Afganistán y que, tras la retirada de las tropas, se quedaron en el país asiático, donde los talibanes han conquistado siete capitales regionales en una semana.

Fuentes de los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa han confirmado a Efe que estudian junto a Interior cómo prestar ayuda a esos intérpretes que se sienten amenazados por haber trabajado para la coalición internacional, aunque no precisan el número de personas afectadas.

Desde Exteriores señalan que se están «cerrando los detalles de la operación» para que pueda «ejecutarse el plan de vuelta a España lo antes posible», dado el riesgo que corren en un país en el que los talibanes pueden tratarlos de colaboradores de las fuerzas extranjeras.

La ofensiva talibán está obligando a miles de afganos a abandonar sus hogares y muchos empleados civiles que trabajaron para las tropas extranjeras se sienten especialmente amenazados.

El Gobierno estadounidense, que anunció a principios de agosto que expandía su programa de acogida de refugiados afganos, tramita ya unas 20.000 solicitudes de visado de intérpretes, conductores y otros exempleados que quieren mudarse a EEUU junto a sus familiares -al menos 50.000 personas más-con el fin de ayudarles a salir del país antes de que acabe agosto, cuando concluirá oficialmente la retirada militar de la región.

Las fuentes consultadas por Efe no precisan el número de personas que podrían llegar a España; si solo serían intérpretes o también otros empleados que colaboraron con las tropas españolas, como cocineros, mecánicos o conductores; ni si se incluirá a miembros de sus familias.

El grupo de trabajo de los tres ministerios está haciendo comprobaciones con el fin de lograr una «identificación clara» de los implicados y también para analizar el tipo de protección internacional que se les otorgaría a su llegada a España.

Los últimos 24 militares españoles destacados en Afganistán fueron recibidos por el rey Felipe VI el pasado 13 de mayo, dando por concluida tras 19 años la misión más larga en la que han participado las Fuerzas Armadas.

Junto a los 24 militares, llegaron a España también dos intérpretes locales, pero no se ha facilitado información oficial sobre el número de personas que ya han sido acogidas.
Los talibanes prometieron el pasado mes de junio no atacar a los intérpretes afganos y a otros ciudadanos del país asiático que han prestado servicio a las fuerzas militares extranjeras, mientras se extendía el miedo a represalias al aproximarse la fecha límite para la retirada anunciada por Estados Unidos del 11 de septiembre.

Los intérpretes debían «volver a sus vidas normales y, si son expertos en algún campo, servir a su país. No correrán ningún peligro», señaló en un comunicado la formación insurgente, que, sin embargo, considera que estas personas han cometido «una traición contra el islam y el país» y deben «mostrar remordimiento por sus acciones».

En junio cientos de exempleados afganos de las fuerzas estadounidenses se manifestaron en Kabul para pedir a Estados Unidos visados especiales para ser evacuados del país junto a las tropas extranjeras ante la amenaza del avance talibán, que desde entonces no ha hecho sino acelerarse.

La página web del Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda, en mayúsculas, «no viajar bajo ninguna circunstancia a Afganistán».

Ante el deterioro de la seguridad y la incertidumbre sobre la estabilidad de la conectividad aérea, se aconseja a los españoles que puedan encontrarse en ese país que lo abandonen a la mayor brevedad posible.

Subraya Exteriores que «existe un serio riesgo en todo el país de que se produzcan atentados y secuestros» y advierte de la posibilidad de «ataques con bombas y ataques suicidas”, especialmente en lugares públicos, edificios gubernamentales, sedes de organizaciones internacionales y de ONGs y hoteles.