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Buscar lo bueno de lo malo, o el lado bueno de la vida, es una actividad muy necesaria cuando las cosas se ponen feas, y además de constituir el abecé de los libros de autoayuda, también es moda en los discursos políticos. Y si en lo malo no hay nada bueno, te lo inventas. En la actualidad, no ser capaz de sostener trolas delirantes y mentiras clamorosas, es signo de debilidad política y mental, de flojera ideológica. Cosa de pusilánimes. Parece que la razón es de cobardes, y quizá la inteligencia también, de ahí la urgencia de una inteligencia artificial. Entre tanto, no cabe duda de que tanto el PP como Vox son muy superiores a la izquierda en ese menester de machacar embustes (de fortaleza política y mental), por lo que bien podría suceder que ganasen las inmediatas elecciones. Y ahí será donde tendremos que encontrar lo bueno de lo malo, y no romper en sollozos inconsolables. Cosa que me apresuro a hacer ahora mismo preventivamente, por mera caridad cristiana. No es tarea fácil, pero la noticia de que el Estado de Utah, muy religioso y trumpista, había prohibido la enseñanza de la Biblia en los colegios por su excesiva violencia y obscenidad (¡los más reaccionarios reaccionan hasta contra la Biblia!), me dio ánimos. Que unidos a mi natural perspicacia, me han permitido anotar algunas cosas buenas de ese futuro Gobierno.

Además del alegrón de los indepes catalanes, se entiende. Por ejemplo, al fin se renovará el Poder Judicial con sólo una legislatura de retraso, y nuestros jueces volverán a comportarse conforme a la Constitución, que buena falta nos hace. Esto causará de salida muy buena impresión en Europa, y ayudará a bajar los altos niveles de crispación y polarización. Digamos que la polarización se despolarizará como por ensalmo, y todo regresará a la normalidad tradicional. De rebote, la señora presidenta de Madrid no podrá dedicar todo su tiempo a imprecar contra el Gobierno y llamar a la desobediencia civil y la revolución en nombre de la santa libertad. ¡Ayuso callada! Inimaginable el alivio que supondrá eso. Y es que si buscas el lado bueno, lo acabas encontrando. Seguro que hay más cosas excelentes, pero me canso mucho. Que las busque otro.