Alberto Ortiz y Stephan Weiss, junto al dron desarrollado por la Universitat.

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La inspección de buques de gran tonelaje, como por ejemplo petroleros, graneleros o portacontenedores, tiene como objetivo evitar accidentes marítimos de consecuencias catastróficas que a menudo tienen su origen en fallos estructurales de las propias embarcaciones. Como es de suponer, la inspección de estos grandes buques es una actividad muy compleja, consistente la revisión visual de centenares de miles de metros cuadrados de acero en entornos hostiles. Además, el coste de este trabajo es elevado y puede llegar a consumir mucho tiempo, durante el cual el barco no puede ser utilizado para el transporte.

El equipo de robótica aérea del Grup de Sistemes, Robòtica i Visió (SRV) de la Universitat de les Illes Balears (UIB) acumula ya una larga trayectoria en el desarrollo de drones dotados con cámaras y sensores que son capaces de proporcionar información sobre el estado de un buque mediante la detección de pérdidas de revestimiento, corrosión, grietas o bioincrustaciones en la parte sumergida, que son los defectos más habituales en las superficies metálicas de estas embarcaciones.

Con estos drones, se pretende mejorar la calidad de las inspecciones, garantizar una mayor seguridad del personal responsable y reducir el tiempo y el coste de cada actuación. En la actualidad, el grupo SRV participa en el proyecto Bugwright 2, financiado por la Unión Europea, que tiene como objetivo desarrollar un sistema de asistencia a la inspección y mantenimiento de la parte exterior de los cascos de barcos de gran tonelaje, así como de los tanques de almacenamiento.

El desarrollo contempla la gestión de una flota heterogénea de robots con diversas capacidades de locomoción (drones, trepadores magnéticos aéreos y terrestres, y vehículos submarinos) capaces, entre otras funciones, de escanear de forma autónoma grandes estructuras metálicas. El resultado sería un modelo 3D de la estructura con múltiples capas de información, utilizable en distintos niveles de inspección para poder analizar la progresión de ciertos defectos. Las tareas de la UIB en Bugwright 2 comprenden el desarrollo de un dron capaz de escanear la estructura en inspección de forma detallada, recogiendo imágenes e información en 3D, y de modelos para la detección de defectos de las partes inspeccionadas.

Recientemente, parte del equipo del SRV ha participado en las pruebas de integración del proyecto Bugwright 2 que se han llevado a cabo en la Universidad de Klagenfurt (Austria). Los investigadores Francisco Bonnín, Emilio García y Alberto Ortiz viajaron hasta allí con el dron para realizar pruebas de navegación autónoma y avanzar en la integración del software de control del robot aéreo. El grupo Control of Networked Systems del Institute of Smart Systems Technologies, dirigido por Stephan Weiss, actuó como anfitrión del grupo de la UIB durante la visita. La integración de software y las posteriores pruebas se realizaron en la instalación denominada Drone Hall, la instalación de test de drones más grande de Europa.

Ortiz ha explicado a este periódico que «las inspecciones de los grandes buques son muy costosas porque se analizan miles de metros cuadrados y pueden oscilar entre unos días muy intensos a un par de semanas con la embarcación parada. Para ello son necesarios andamios y grúas, con personas trabajando a gran altura y riesgo de accidentes. El dron aporta información de total fiabilidad, seguridad y un gran ahorro de tiempo y dinero, hasta el punto de que puede trabajar en el interior de un buque vacío en plena navegación».