Imagen de una caravana. | M. COPA

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La Asociación Balear Cultural de Tiempo Libre y Autocaravanismo (Abaces) y la de Amigos de Mallorca, Menorca e Ibiza en Caravana, Camper y Autocaravanismo (Ammicca) se citan este fin de semana, del 24 al 26 de noviembre, para mostrar que el autocaravanismo responsable en Baleares es posible y desmitificar su mala fama. «Hablando en plata, los ayuntamientos tienen la idea de que los usuarios de caravanas somos perroflautas, que ensuciamos y montamos jaleo», critica el presidente de Ammicca, Miquel Caldentey.

Desde hace tiempo su asociación lleva reivindicando la necesidad de que los consistorios de Mallorca habiliten más puntos para vaciar el depósito de aguas negras y llenarlo de grises, ya que actualmente sólo hay un único lugar en toda la Isla para ello, el punto verde del polígono de Son Castelló, en Palma. Para acabar con el estigma que se tienen sobre estos vehículos y sus dueños, Ammicca organiza quedadas como la de este fin de semana donde se muestra que el turismo de caravanas «gasta, apoya al medioambiente y respeta el entorno».

En este sentido, la organización ya ha realizado eventos similares en Puigpunyent, Lluc y Cala Millor, así como organizó una quedada parecida el año pasado en Menorca que congregó a 108 caravanas y autocaravanas. En esta ocasión, la actividad se desarrollará en Sa Pobla, coincidiendo con las fiestas de la Feria del Arroz del pueblo. Así pues, los participantes, que se prevé que ronden el centenar de vehículos (60 y 30 de Ammicca y Abaces, respectivamente), permanecerán durante dos días y medio en el Polígono de Can Peu Blanc.

Entre las actividades destacan un recorrido por el centro de la localidad, visitando sus bares y restaurantes durante la noche del viernes o la visita el sábado, a las 11.00 horas, al Museo de San Antoni. Por otro lado, el domingo, al medio día se celebrará una comida en el Bar Restaurante Polideportivo Sa Pobla para degustar un arròs brut pobler.

Esta iniciativa surge también en respuesta a las normativas que paulatinamente están aplicando los ayuntamientos, como por ejemplo el de Can Picafort, que prohíbe a las caravanas y autocaravanas estacionar en el municipio. Desde Ammicca recuerdan que en Baleares hay cerca de 3.500 usuarios con alguno de estos vehículos y consideran que este tipo de medidas «son discriminatorias».

En este sentido, el presidente de Abaces, Miquel Antoni Vidal, puntualiza que aunque Can Picafort «suele ir a la cabeza», otros municipios también ponen trabas al colectivo, prohibiendo la pernoctación o el estacionamiento como Alcúdia, Colonia de Sant Jordi, Felanitx o Portocolom. Además, señala a «grupos que se hacen llamar asociaciones» de generar la mala fama que tienen las caravanas. «Queremos que nos asocien con el turismo familiar, el problema es que hay grupos que hacen una mala praxis y no cumplen la normativa, acampando donde no se debe, por ejemplo, y luego el ayuntamiento nos niega el espacio al resto».